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Borremos el Racismo del Lenguaje

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lunes, 16 de julio de 2012

FINAL DE LA MARATÓN DE LECTURA. ACTIVIDAD FINAL: CHECK UP FINAL

Llegó a su fin la maratón y debo decir que, siendo la primera vez que participo, la disfruté muchísimo. Me encantaron las actividades y la oportunidad de experimentar con este reto. La actividad consiste en responder estás preguntas acerca del estado en qué quedó la meta de cada uno.

¿Cuántos libros terminaste en el Maratón? Terminé 4 libros

¿Cuales fueron? ¿Cuál es el que más recomiendas? Fueron: La Receta del Negro Antenor y otros Cuentos, El Amor en los Tiempos del Cólera, Como Agua para Chocolate y La Estrella. Recomendar, recomiendo todos, porque cada uno vale la pena y tiene su estilo; sin embargo, debo destacar que quedé muy sorprendida con La Estrella, gratamente sorprendida y lo recomiendo especialmente.

¿Cuántas páginas leíste aproximadamente? Entre todos, aprox. 600 hojas.

¿Cumpliste tu meta de lectura? No, estoy en medio de una lectura que agregué a último momento y me quedan dos más.

¿Cuál fue tu actividad favorita? Me encantaron todas, y la verdad que no hice la del crucigrama, pero la del Portadista la disfruté horrores.

¿Cuál fue la más difícil? La de la sopa de letras, sin duda; y bueno, el crucigrama también, no sabía ninguna, lo hubiera resuelto si buscaba en internet pero no quise.

¿Participarías en un próximo Maratón? Sí, claro. Ya estoy esperando la próxima!!

¿Qué sugerirías para mejorar el siguiente maratón? Quizá que tenga más días.

¿Algo más que quieras agregar? Bueno, que espero ansiosa la actividad extra sobre La Estrella. Agradecer por permitirme conocer el blog de los libros que entraron en la encuesta y sobre todo acercarme la lectura de La Estrella y dejarme disfrutar de todas las actividades. Cuentan conmigo para la próxima, espero que no demore mucho.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Segunda Maratón de Escritura: Conclusión




Resumiendo mi participación en la Segunda Maratón de Escritura organizada por Maga de Lioncourt debo decir que resultó muy fructífera e inspiradora.
Desde el 15 al 22 de diciembre (en realidad desde el 16 al 21) escribí asiduamente para los dos proyectos de novelas en los que vengo trabajando hace tiempo, además de que reedité y continué la historia de un relato publicado en mi blog Mis Musas Locas. También terminé un texto que había iniciado para una de las consignas de Adictos con la palabra "Carta" e inicié y terminé otro para la consigna de este mes de diciembre con la palabra sugerida: "panegírico".
Pasé a word el texto de una historia romántica de ciencia ficción que tenía archivado y que resultó tener 7 hojas de modo que lo sumé a los otros dos proyectos para continuarlo.
Ha sido todo un reto para mí dedicarme a los textos largos ya que como saben me inclino mucho más por los microrelatos, pero le estoy tomando el gusto a dejarme llevar por los personajes que le dan vida a mis historias. Prueba de ello son los proyectos en los que estoy trabajando.
Aún no he tenido tiempo de pasar a leer a los otros compañeros que también participaron. Seguramente cuando pasen estos días de locura los pase a visitar.
Solo decirle que fue un verdadero placer y una gran satisfacción formar parte de este evento organizado por nuestra querida Maga; ya estoy en espera de la tercera Maratón.

AQUÍ el día # 1

AQUÍ los días # 2, # 3 y # 4

AQUÍ los días # 5 y # 6

AQUÍ el día # 7


jueves, 22 de diciembre de 2011

Segunda Maratón de Escritura día # 7






Bueno, el día # 7 de la maratón surgió de la consigna mensual de Adict@s a la Escritura, cuya palabra fue propuesta por una de sus integrantes y que sinceramente me pareció muy interesante puesto que era la primera vez que la leía, por no decir la oía. De modo que esta palabra tan original para expresar algo tan sencillo fue mi inspiración no sólo para cumplir con la consigna sino también con la maratón. Fue un día muy productivo, aunque debo confesar que por estos días ando bastante terrorífica jajaja!!




Consigna del mes de diciembre en Adict@s: escribir un texto que contenga la palabra
PANEGÍRICO

panegírico, ca.

(Del lat. panegyrĭcus, y este del gr. πανηγυρικός).
1. adj. Perteneciente o relativo a la oración o discurso en alabanza de alguien. Discurso panegírico. Oración panegírica.
2. m. Discurso o sermón en alabanza de alguien.
3. m. Elogio de alguien, hecho por escrito.



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CAZADOR CAZADO


Cada vez que recibe correspondencia desde sus tierras termina asqueado. Esas interminables cartas de su lacayo en donde predomina el discurso panegírico hacía su persona y que aborrece sobremanera lo dejan al borde del colapso digestivo.
Sin embargo, debe reconocer la lealtad que este siempre le ha tenido a su familia, pues es un sirviente que hace generaciones sirve a los suyos.
Además, todo lo que le cuenta es de vital importancia para sus planes de regreso. El clima en estas tierras áridas no le sienta nada bien; durante el día debe permanecer escondido para no deshacerse en el aire y durante la noche apenas puede salir a recoger su alimento porque el frío es tan intenso que lo dejaría congelado al instante.
Estruja la carta entre sus dedos amarillos y de uñas largas y asquerosas. La luz de la única vela que alumbra el interior de la caverna refleja su sombra, esquelética y encorvada, sobre las ásperas y agrietadas paredes.
En una esquina de la inmunda pocilga se amontonan restos de ratas y serpientes del desierto, ese ha sido su alimento desde hace muchísimo tiempo. Desde que debió dejar sus amadas tierras para huir de la furia y de la ignorancia del pueblo.
―Sí, ya es hora de regresar. Necesito sangre nueva.―susurra una voz de ultratumba al tiempo que retuerce sus dedos y una sonrisa diabólica se forma en su boca de labios agrietados y dientes  podridos.
Suena una sonora carcajada en la caverna. Él sabe que su estado es transitorio,  que en sólo cuestión de segundos puede convertirse en un hombre seductor y atractivo capaz de hipnotizar a la más indiferente de las mujeres. Solo necesita alimento nuevo y puro, y rápidamente tendrá un harén de mujeres dispuestas a servirle de alimento.
En estos pensamientos está cuando le parece escuchar algo en el exterior. Apenas se asoma a la abertura de la entrada, para evitar el intenso frío de la noche, y sus sentidos comprueban que es cierto; alguien se acerca en medio de la oscuridad y pese a la inclemencia de la noche desértica.
Se mantiene atento, con sus asquerosas orejas atisbando cualquier sonido que le haga saber de qué o quién se trata.

Lentamente avanza la caravana que se dirige a oriente. Son varios los camellos y los carromatos que trasladan a mujeres y niños. La enorme luna llena les ha permitido continuar un tramo más antes de detenerse por esos parajes para armar las tiendas, acomodar a los animales y los vehículos.
Mientras los hombres jóvenes y adultos se encargan de eso, y de mantener al grupo a salvo de cualquier peligro, las mujeres y los niños ya descansan cómodamente en el interior de los carromatos.
Pronto se empiezan a ver las antorchas en los distintos puntos del campamento nómade, así como a los hombres armados y bien provistos y abrigados.
La tienda de campaña que está en el medio es la más grande y la más ornamental. Seguramente en su interior albergue a alguien importante.
Pronto no se oye otro ruido más que el de la vida salvaje nocturna; al parecer todos, a excepción de los centinelas, se han entregado al reparador sueño.

Esa es la señal, es el momento que espera desde hace tanto tiempo. Su sensible olfato ha captado el olor de la sangre fresca, nueva y pura. El aroma de las hormonas femeninas abunda en ese campamento que no termina de hacer visible a todos los integrantes que viajan en él.
Haciendo acopio de valor ante la sola idea de tener que salir a la intemperie, se apronta a introducirse en ese lugar en busca de sus presas.
Deslizándose como una serpiente, sin ser visto ni oído, se interna en el misterio de la carpa central. Hasta allí lo llevan sus instintos de depredador, allí encontrará lo que busca.

Cinco días permaneció el campamento nómade en ese sitio. Cinco días estuvo yendo y viniendo; y en ese tiempo su cuerpo recupero los atributos que siempre lo habían caracterizado y por los cuales había adquirido fama entre las damiselas.
Pronto volverá a su tierra; ya no será necesario que se esconda ante la gente, ya es uno más de ellos.
―Es una pena que se hayan ido…―piensa en voz alta mientras se acaricia la barbilla con las ahora seductoras manos que posee.
Su voz ya no es aquella de ultratumba que asustaba a los indefensos animalejos de la noche desértica. Esa voz ahora es capaz de hacer que lo amen tan sólo con un suspiro de sus sensuales labios.
Ahora sonríe de forma muy varonil, mostrando unos dientes perfectos y blancos; por esa sonrisa muchas perecieron en el pasado.
Se pasea por la cueva luciendo una de esas túnicas robadas en el campamento. Estas lo hacen ver como un jeque árabe cuya elegancia y buen estado físico sería la envidia de cualquier hombre.
Se arrodilla despreocupadamente entre los almohadones y telas caras que también ha usurpado de la caravana nómade, entre otras muchas cosas.
Aunque no puede mirarse en ningún espejo recuerda muy bien como luce con su largo y sedoso cabello castaño oscuro y sus ojos grises capaces de derretir un témpano.
―¿Estás segura que quieres seguirme? La vida junto a mí no te será muy fácil.― susurra con los ojos cerrados y la cabeza echada hacía atrás al tiempo que unas manos morenas le quitan la túnica dejando al descubierto su fuerte y musculoso cuerpo.
La cabeza de una bella mujer de color, cuyo cabello ensortijado cae salvaje por su cara, se asoma tras su espalda. Sus ojos son negros y malignos aunque cuando habla su voz suena dulce e inocente.
―No creo que lo sea tanto como la que vive mi gente. Siempre en peligro, escapando para evitar nuestra extinción; siempre resguardando nuestro milenario secreto.―habla en un tono muy sensual al tiempo que le hace unos masajes en los hombros.
―¿Secreto? ¿Qué secreto más horroroso que el mío puede tener un harén de mujeres bellas como tú?
Susurra con los ojos cerrados mientras disfruta de esos masajes que seguramente sean el preludio de otra noche apasionada.
―¿Realmente quieres saberlo?―suena inocente la pregunta en comparación con la ferocidad que se ve en sus ojos y en su cara.
―Me gustaría.―responde suavemente él.
Está tan a gusto con esos masajes que no puede ver la transformación que ha comenzado a operarse en la otrora bella mujer. Semejante a una inmensa boa, pero sin serlo, lo aprisiona entre sus fuertes y monstruosos brazos al tiempo que hunde sus finos e inmensos colmillos en toda su carne.
El grito desgarrador resuena en la solitaria y fría noche del desierto. A kilómetros de allí, los integrantes de la caravana se detienen a escuchar y olfatean el aire; sonríen de forma maligna. Al parecer el plan engorde dio resultado y al fin su reina pudo alimentarse como corresponde: de abundante carne de alimaña en descomposición, alimentada por ella misma.

A punto de amanecer una figura grotesca se acerca al campamento; esta va cambiando lentamente. Es la reina que regresa, es la bella mujer de piel negra que acaba de cenarse a su presa.


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AQUÍ el día # 1

AQUÍ los día # 2, # 3 y # 4

AQUÍ los días # 5 y # 6



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Segunda Maratón de Escritura día # 5 y # 6





Bueno, hurgando entre mis apuntes encontré una historia que dejé olvidada. Un galán extraterrestre llamado Abel y una heroína humana que se llama Támara, veré como sigue la historia. De modo que ni siquiera me había percatado que tenía escritas siete páginas de word en la agenda que uso para dejar mis ideas.
Así que luego de pasarlo a word y dar inicio a un proyecto extenso nuevo, ya tengo dos en proceso como les dije, veré de seguirlo y de encontrarle un nombre adecuado a esta historia de ciencia ficción.
Seguimos viendo si sale algo mas del tintero, de la agenda ó si aporto algunas páginas más a estos proyectos en los día que quedan.
Esta maratón me ha resultado muy fructífera y me ha traído a la memoria, y a la vida, viejas historias archivadas.



AQUÍ el día # 1

AQUÍ los día # 2, # 3 y # 4






domingo, 18 de diciembre de 2011

Segunda Maratón de Escritura día # 2, # 3 y # 4





Hola, tarde como siempre cuelgo mi día # 2  en la maratón. La parte en letra arial de este texto es la extensión con la que lo había publicado originalmente en mi otro blog Mis Musas Locas, pero siempre me quedaron las ganas de seguirlo. Aprovechando la maratón no sólo reedito esa parte, a la que realicé nuevas correcciones, sino que termino por darle la continuación y el final que busqué en su momento.
Espero que lo disfruten.

Como bien dice el título de la entrada, incluyo aquí los días # 3 y # 4, puesto que durante estos llegué a escribir más de 6 hojas para un proyecto de novela romántica paranormal que no pienso publicar por el momento pero que hace ya un buen tiempo que comencé y para la que escribo todos los días. En realidad son dos los proyectos de este tipo que tengo para los que escribo con asiduidad cada día, razón por la que no estoy publicando mucho en mis blogs. Quizá algún día, luego de múltiples correcciones y revisiones hasta el cansancio, pues un corrector de estilo ya vi que está fuera de mi presupuesto, al fin me anime y los publique en blog novela ó lo auto publique. 

Veremos que trae por aquí el 2012 ja!!






ENTRE MAGIA Y AMOR



Es la época Medieval. La habitación está a oscuras; apenas iluminada por unas velas que forman un círculo en el piso, y la luna que entra por los grandes ventanales de la vieja casona.
Ella, arrodillada en el centro de ése círculo de protección, espera. Por siglos ha esperado éste encuentro. Sabe que él la está buscando, lo ha venido haciendo a través de todas sus vidas.
Jamás la eterna rivalidad que ha existido entre Magos y Hechiceros ha influido en la voracidad de la pasión que los consume. Aun perteneciendo a familias que utilizan de modo distinto la magia, ellos se han amado de forma casi obscena desde el principio de los tiempos; tampoco en ésta época dejarán de hacerlo. A pesar de que lo desea con cada fibra de su ser, aun así, se protege dentro del círculo mágico; no quiere dejarse subyugar una vez más por ésa pasión abrasadora.
Sumida en éstos pensamientos está cuando el viento comienza a soplar cada vez más fuerte; al punto de abrir uno a uno los grandes ventanales, dejando entrar hojas por doquier y haciendo que algunas velas se apaguen y otras luchen por no dejar extinguir su luz.
Un extraño perfume se esparce en el aire, la mujer lo presiente; ha quedado desprotegida al deshacerse el símbolo mágico. Sabe que él está allí en la habitación observándola…y lo espera.
Un hombre joven se materializa ante ella. Lentamente se va inclinando hasta quedar en cuclillas y la mira con deseo. Sus ojos negros y profundos se pierden en el interior de los de la bella mujer, y puede ver los momentos de placer que han vivido en distintas oportunidades de sus diversas existencias.
Igual de lento comienza a deslizarse hasta llegar a las piernas de su presa;  piernas que el viento ha dejado al descubierto y que él recuerda perfectamente. Sus manos de hechicero, manos deseadas por ella, al fin se posan en sus tobillos y comienzan a acariciar sus piernas deslizándose ardientes por sus muslos hasta llegar a despojarla de sus prendas.
Ella se deja. Cuánto tiempo esperando por esto. Un latigazo de placer le recorre el cuerpo, su piel arde de deseo y su vientre no puede aguardar a sentirlo dentro…pero no es el momento; siempre ha sido así entre ellos, alargar el instante de la entrega fundiéndose en el placer de los instantes previos.
Ya sobre ella busca su boca que lo recibe ansiosa, voluptuosa, lasciva; como siempre ha sido con él. Sus lenguas que se enredan, que se sorben hasta el último instante de vida juntos, hasta quién sabe cuándo.
Ella que le arranca la ropa y él que arremete como si fuera una lucha de enemigos cuerpo a cuerpo, a muerte, sin pausa ni tregua; y sus ojos que se buscan entre gemidos y jadeos de placer, y que ya no permiten retardar un minuto más el momento de la entrega.
Sus esencias vuelven a fundirse y a escribir nuevamente la desgracia de su amor y de su deseo en los cuerpos que se han vuelto etéreos y que, en la danza de su mutuo amor, se han elevado del suelo.
Él, considerado un hechicero de poca monta por la familia de la aprendiz de maga; ella, quien está destinada a ejercer la alta magia…pero nunca lo logra.
Su entrega a ésta pasión tan terrenal y física la aparta de toda posibilidad de aprender los grandes enigmas; y así es y será, vida tras vida.
Cuando despierta él ya se ha ido; con su deseo y su pasión consumados y ése amor que le perfora el corazón y que lo acompañará hasta la próxima vez que se reencuentren en otros cuerpos y en otro lugar. Siempre con la misma esperanza pero también con las mismas barreras.
Ni siquiera la magia puede evitar el llanto que corre por sus mejillas, todo a causa de la maldición a la que otros los ha condenado con sus rivalidades.
El castigo de tener que vivir con el recuerdo del hombre que ama en la esencia que ha dejado en sus entrañas; en el deseo que le seguirá quemando la piel y en ése amor que se le ahoga en el corazón esperando por una próxima vez.






Un día más en la vida de la bella pelirroja del 4to. A. 
Nadie sabe nada de ella, es muy reservada y escurridiza. Cuando parece que está, un parpadeo y desapareció de la vista.
El portero tiene la suerte de comprobar cada día lo bien que le quedan esos jeans ajustados; tiene un cuerpo que le quitaría el sueño a cualquiera. A pesar de que ha querido sacar tema de conversación cuando la encuentra en el ascensor ella se mantiene siempre distante, se diría que no lo capta.
Maia, se llama la pelirroja. “Es extranjera, probablemente sea irlandesa” piensa el portero mientras la ve irse.
Maia estudia la carrera de la licenciatura en Antropología Social. Aunque no lo parece le gusta la historia que pueden contarle huesos viejos y amarillos que guardan, en muchos casos, las costumbres y creencias de etnias desaparecidas.
Mientras está limpiando cuidadosamente un cráneo encontrado recientemente siente sobre sí la mirada oscura y penetrante del nuevo profesor. Iván se llama el joven y apuesto Doctor en Antropología, quien impartirá una de las materias cuyo puesto ha quedado vacante por jubilación del docente anterior.
Ella prefiere no mirarlo, en varias ocasiones sus miradas se cruzaron y ella llegó a quedarse en blanco. No entiende el porqué de este efecto, en realidad no hay nada en él que la atraiga; no encaja dentro de su prototipo de hombre.
Hoy ha decidido quedarse a recuperar las horas de práctica que tiene pendiente. Todos sus compañeros se han ido y ella ha quedado en compañía de sus queridos huesos parlantes; está a la expectativa de saber qué historia van a contarle hoy.
Le gusta estar en ese recinto que huele  a encierro, a vida vieja, a vestigios de otras huellas que caminaron por esta tierra.
―Te entiendes muy bien con los muertos Maia.―la sobresalta la voz seductora de Iván.
Este se encuentra apoyado contra una estantería y  la mira fijamente con las manos en los bolsillos de su pantalón de lino. Ella siente que le habla con una confianza que considera normal, como si se conocieran de antes. Nota la ansiedad haciéndole cosquillas en el corazón, como si acabara de recibir a alguien que hace mucho tiempo no ve.
No puede apartar los ojos de su mirada, la subyuga con su sonrisa. Repentinamente siente un deseo descontrolado de acercarse a él; la necesidad imperiosa del reencuentro.
Iván nota sus dudas, sus esfuerzos por buscar una respuesta o explicación lógica que seguramente hay a lo que le sucede.
―Este es el tiempo de nuestro reencuentro. ¿Lo recuerdas Maia?―le susurra dulcemente al tiempo que se va acercando a ella,
Los latidos de su corazón se aceleran, la tibieza del deseo le recorre el cuerpo.
Por más que piensa no entiende a qué se refiere; sin embargo, ella también añora un instante así. La sensación de estar frente a alguien que ha estado esperando toda su vida la embarga.
Pronto él está a su lado, le acaricia el rostro. Ella cierra los ojos y apoya la mejilla en su palma. La besa. Los recuerdos de todas sus vidas se hacen presente; el deseo y el amor que siempre los ha acompañado y que él se encargó de hacer que se realizaran vida a vida. Manteniendo la esperanza de la unión absoluta y definitiva en una época y en un lugar donde las decisiones de otros no los afectara.
―Ya no podemos permitir que nos separen. No quiero más vidas, solo esta última junto a ti para siempre.―Le dice Iván rozando sus labios.
―Esta vida…para siempre.―repite Maia con los ojos cerrados.
Cuando los abre está sola, con la sensación de que todo fue sólo un sueño. Aún recuerda las visiones que tuvo y las emociones que experimentó entre los brazos de Iván.
Se queda unos instantes mirando al frente y rápidamente deja todo, se quita la túnica, toma su bolso y sale.
“Es esta vida, para siempre”, piensa mientras corre por el pasillo vacío de la universidad.
Ni siquiera sabe a dónde se dirige, sólo espera que él no se haya retiró aún del edificio.
Al doblar en uno de los corredores tropieza con alguien,  tirándole todo lo que lleva en las manos.
―Discúlpeme, que tonta soy.―habla atropelladamente, mientras recoge con prisa las cosas para ayudar.
―¿Te encuentras bien Maia?―detiene lo que está haciendo y lentamente levanta la vista.
Es Iván con quien tropezó, que la observa con esa mirada que hasta hace unas horas atrás le molestaba. Le sonríe con complicidad, ella corresponde.
―En esta vida…para siempre.―susurra Maia sin apartar sus ojos.
―Para siempre…―repite él.
Las imágenes de sus vidas pasadas desfilan ante sus ojos pero ellos están allí, en el aquí y ahora. Al fin libres del yugo de una maldición impuesta por otros.

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AQUI puedes leer el día # 1 de la maraton.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Segunda Maratón de Escritura día # 1







Bueno, esta es mi primera participación en una de las maratones de escritura organizada por Maga de Lioncourt. Comenzó el 15 pero para no perder la costumbre: más vale tarde que nunca.
Gracias a esta iniciativa logré terminar este texto que había iniciado para presentar a uno de los ejercicios periódicos de Adict@s a la Escritura, donde debía aparecer la palabra "carta".
Entonces, aquí está terminando, nada más ni nada menos que con la extensión de 3 hojas, me aplaudo jaja.
Espero que lo disfruten.


DESEO CONCEDIDO



Lee con avidez ése libro que tiene sobre el regazo; unas amigas le dijeron que no podía perdérselo y así, sin más, se lo compró.
Hace apenas unas horas que lo consiguió y no puede  dejar de leer. Es un libro voluminoso y aunque ya lleva leídas varías páginas parece que no avanza.
Envidia a la protagonista; desea que sea su cuello el que sacie la sed del apuesto vampiro; desea sentir sus colmillos clavándose en su tersa piel al tiempo que le hace el amor.
—Por Dios— cerró el  libro abruptamente. —. Lo que daría por dejar de lado mi aburrida vida y vivir una historia así. — susurra para sí, mirando la nada.
Emite un suspiro y lentamente se encamina hacia el baño para cepillarse los dientes, ya es muy tarde. Mañana será un nuevo día y podrá seguir leyendo, siempre y cuando no tenga que hacer horas extras en la tienda.
Se acuesta y, aunque le resulta difícil conciliar el sueño, al fin se duerme mirando la gran luna llena que se alza fuera de su ventana.

Al otro día despierta aturdida, la cama parece más grande que nunca y al parecer su sueño no fue muy tranquilo, pues está toda revuelta. Se sienta y se despereza, en ese momento nota que esta desnuda.
“¿Tanto calor sentí en la noche?”, piensa mientras se mira.
Levanta la vista y no reconoce su habitación; todo allí es antiguo, algo gótico y lúgubre.
Se gira hacía su costado y da un respingo, hay un hombre durmiendo a su lado.
“¿Qué está pasando? Me estoy volviendo loca”, piensa asustándose ante su propia respuesta.
Nota que también él está desnudo; puede ver su cara, duerme apaciblemente y es muy guapo.
Se refriega los ojos como buscando despertar de un sueño, y cuando se pasa la mano por el cuello nota dos pequeñas marcas en su yugular; se levanta rápidamente buscando un espejo en el lugar pero, al parecer, este implemento está totalmente ausente en el decorado del recinto.
Aún así sigue buscando; escondido en el fondo de un  viejo  armario encuentra uno muy bello de medio cuerpo, más que suficiente para cumplir su cometido.
Cuando se contempla en él ve dos orificios; al parecer algo la mordió, cualquiera diría que un vampiro. Recuerda que la noche anterior deseó estar dentro del libro; se estremece, ¿realmente está pasando lo que deseó?
Sigue mirándose al espejo sin poder reaccionar; su piel luce blanca como el papel en contraste con su largo cabello azabache,  además se encuentra completamente desnuda. Alguien la abraza por detrás, no ve su reflejo en el espejo pero sí siente sus brazos rodeándola y su manifiesta excitación pegándose a ella.
Es él, el hombre que estaba a su lado en la cama. Es muy guapo; le besa el hombro y luego el cuello, y la va girando hasta dejarla frente a él para besarla apasionadamente.
Antes de que la ahogue con sus besos logra ver unos ojos azules en un rostro de piel muy blanca, adornado por una mata de cabello rojizo y lacio.
Ella se estremece; sea quien sea le pertenece, está con ella aquí y ahora. Sin pérdida de tiempo corresponde al beso, él la estrecha contra su musculoso cuerpo mientras sus manos se deslizan sensualmente por su piel desde sus caderas, pasando por su espalda hasta llegar a su cuello y enredarse en su pelo.
—Que buena idea tuviste al leer el libro. —susurra sobre sus labios, mientras la va llevando lentamente hacía la cama.
Ella intenta reaccionar, pues tiene muchas preguntas para hacerle pero él no se lo permite; la envuelve, la aturde, con sus besos y sus caricias. Sus manos son tan suaves, sus besos son tan profundos que no puede escapara al hechizo que la arrastra.
—Mañana…mañana serás mi compañera para toda la eternidad…— le dice mientras besa sus senos y acaricia su vientre.    
—Yo…— trata de decir ella.
—Mucho camino tuve que recorrer para traerte hasta aquí. Estás impregnada de mí y mañana será tu transformación definitiva. — vuelve a hablar, al tiempo que levanta sus profundos ojos azules mientras lame su ombligo.
Cierra los ojos y se muerde el labio, qué más quisiera ella que estar toda la vida a su lado.











Despierta confundida; a un lado está el libro que seguramente estaba leyendo cuando se quedó dormida.
“Que sueño más maravilloso”, piensa mientras se pasa los dedos por los labios y luego por el blanco cuello, notando dos  pequeños granos que el día anterior no tenía.
No le da importancia, seguramente algo que comió le provocó alergia; casi siempre le pasa.
Cuando se levanta para ir a ducharse el libro cae al suelo y un sobre blanco se desliza de entre sus hojas. Lo mira sorprendida hasta que reacciona y lo toma, al parecer hay una carta dentro. El sobre se encuentra abierto así que le resulta muy fácil sacar su contenido; más que una carta es una esquela, con un mensaje muy breve y contundente.

“Esta noche serás mía para siempre”.

La caligrafía es elegante y parece muy antigua, sin embargo está fechada el día anterior.
Lentamente se dirige hacía el baño sin poder salir de su asombro, seguramente se trate de una broma pesada; ya frente al espejo procede a inspeccionar su cuello detenidamente.
No se trata de una broma. Definitivamente el vampiro no fue un sueño, claramente le había dejado su marca en el cuello y su esencia salvaje comenzaba a deslizarse lentamente por sus piernas.                                                  

Ese día, que aparentemente transcurre muy normal para los otros, resulta muy extraño para ella. Se siente como flotando en una nube de rosas.
Para colmo es el día en que su compañera libra más temprano así que tendrá que soportar a los clientes ella sola; con lo difíciles que se ponen algunos la mayoría de las veces y ella, con las pocas ganas de hablar que tiene.
Se encuentra ordenando unos libros de la estantería del fondo cuando oye en tintinear de la puerta de entrada.
“Uf, otro cliente. No veo la hora de que termine el día.”, piensa mirando al techo.
Dejando los libros con desgana en el piso se encamina al mostrador intentando dibujar en su cara la mejor de sus sonrisas.
Alcanza a ver la silueta de alguien curioseando entre los estantes, decide esperar a que termine y se acerque al mostrador; ella no tiene ganas de apurarlo. Apoya los codos en la dura madera y la barbilla en la palma de una de sus manos, mientras que con la otra dibuja distraidamente sobre la superficie marrón; con la mente en el sueño de la noche pasada, y en la esquela de la mañana, sonríe mordiéndose el labio inferior.
De repente, ve unas manos muy blancas apoyándose sobre la madera; un cosquilleo en el estómago la alerta, por unos momentos teme levantar la mirada pues un presentimiento la embarga.
―Ansiaba el momento de volver a verte.―le susurra una voz muy sensual y que ella ya conoce.
Levanta la mirada y él está allí, con esa sonrisa tan seductora que la humedece al instante y esos ojos azules que parecen desnudarla. No puede evitar que el comience a rodear lentamente el obstáculo que los separa hasta acercarse a ella, que no atina a moverse y lo mira hipnotizada. Su corazón late frenéticamente cuando lo siente tan próximo, al tiempo que la aprisiona contra el borde del mostrador haciéndole sentir su deseo.
―Si entra algún cliente…―apenas le salen las palabras ante la mirada fija de él que la mira tan de cerca.
―No te preocupes, me tomé el atrevimiento de poner el cartel de cerrado―le susurra el vampiro al oído provocando que emita un leve gemido de excitación.―. Quizá deberíamos apagar las luces para que nadie intente molestar.―vuelve a decir y la besa apasionadamente.
Al otro día, cuando el dueño de la papelería abre encuentra un gran desorden en las estanterías del fondo y la cartera de la empleada con todos sus documentos dentro.
Aunque intentan localizarla por todos los medios, no logran ubicarla. Cuando los familiares ingresan a su departamento hallan todo ordenado, solo un libro voluminoso descansa sobre la mesa de luz junto a un sobre blanco. Este último les resulta extraño puesto que sólo contiene un pedazo de papel que parece antiguo y que luce amarillo por el paso del tiempo, además de que no tiene nada escrito. En cuanto al libro, nadie se molestó en revisarlo; en la última página están las fotografías de la pareja de vampiros que protagonizan la historia; ambos muy hermosos y enfundados en negros atuendos de época. La chica es exactamente igual, aunque mucho más pálida y bonita, a la muchacha que aparece en los cuadros que cuelgan de las paredes del moderno apartamento.

noviembre 2011 Safe Creative #1112180763305

"La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos."


José Saramago
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