Todos los textos son de mi autoría y están debidamente registrados y protegidos por Safe Creative 8b61f1e5-55fb-344c-88df-411cb198c8dd y Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

*Todas las imágenes utilizadas en este sitio son tomadas de internet, por lo que pertenecen a sus respectivos dueños. Si alguien se siente perjudicado le agradezco me lo haga saber para retirar la ó las imágenes de inmediato.


Borremos el Racismo del Lenguaje

miércoles, 10 de abril de 2013

UN PACIENTE PELIGROSO



Se restregaba las manos, de dedos temblorosos, contra los muslos. Permanecía sentado en posición erguida, como si de un momento a otro fuera a salir corriendo de la consulta. La psiquiatra lo observaba, con aire impertérrito, cruzada de piernas y con los lentes de armazón de carey blancos, a la última moda, encajados con firmeza sobre la nariz.  Su aire era distinguido; su moño recogido sobre la cabeza y el rojo furioso de sus labios le daban un aspecto más severo y distante.
Dígame, Sr. Brown, ¿tuvo el mismo sueño la noche pasada?— su voz, a diferencia de su aspecto, era suave y dulce e invitaba a las confidencias. Aun así, su paciente estaba cada vez más nervioso. Miraba a un lado y a otro, como si temiera que alguien estuviera allí, por los rincones, espiándolo y pronto a saltar sobre él.
Siempre, siempre tengo el mismo sueño —dijo, con voz temblorosa.
—Cuénteme, ¿cómo es ese sueño?—continuó ella, luego de escribir algo en su libreta.
—En el sueño yo soy alguien malo. Mi cara está pintarrajeada y se supone que hago reír a la gente —le explicó, al tiempo que  su paranoia aumentaba con los minutos.
—Sr. Brown, muchas de sus pesadillas son productos de traumas sufridos en su niñez. Hábleme de ellos, déjelos salir, y verá que pronto todo se solucionará.
—No, no puedo dejarlos salir. Si lo hago, me volveré más y más malvado y será demasiado tarde —. El paciente comenzó a elevar la voz, sus ojos se había inyectados en sangre. Lanzó un alarido, a la vez que se arrancaba mechones de cabello como un poseso.
Al otro día, varios patrulleros acordonaban la entrada de la prestigiosa Clínica de Salud Mental. El personal policial preguntaba aquí y allá, buscando algún testigo que aportara datos sobre quién había asesinado a sangre fría a la profesional. Uno de los testigos aseguró ver salir a un payaso bastante intimidante a la hora que, se supone, ocurrieron los hechos. No lo tomaron en serio, era el famoso borracho de la cuadra y seguro que a esa hora ya estaba bastante entonado como para recordar algo que fuera cierto.

Octubre 2012
 


Con éste micro participé en el N° 123 de Revista Digital miNatura de lo Breve y lo Fantástico.

Dossier: Universo Stephen King






Los invito a leer también el N° 125, Dossier: Alquimia; en sus versiones castellano-inglés. 
Donde también tengo el placer de participar.



4 comentarios:

  1. Parece la historia de un villano de DC, el Joker, solo que ahí una psiquiatra se enamora de él y lo ayuda a escapar. Lo que resulta que es peligroso.
    Tu personaje curiosamente parece más peligroso en este caso.

    ResponderEliminar
  2. Se te echa de menos para que nos cuentes cosillas, espero que todo vaya genial. Un besazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Patricia, está muy bien el relato.
    Se te da bien esto, te felicito maja.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Hace un tiempo trabajé en una clínica de psicología y psiquiatría y siempre me andaba preguntando...

    Me da escalofríos, todo pasa muy rápido.

    Saludos.

    ResponderEliminar

Gracias por tu visita y por tus comentarios,hasta pronto!!

"La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos."


José Saramago