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Borremos el Racismo del Lenguaje

viernes, 18 de abril de 2014

Resurrección


Al tercer día, cuando despertó, lo hizo de a poco.
Abrió los ojos despacio e intentó mirar a su alrededor, pero todo estaba oscuro, apenas un débil rayo de luz se filtraba por un resquicio de la roca que obstruía la entrada. Aguzó el oído; no oyó nada dentro de la cueva, le era imposible oír algún ruido que proviniera del exterior. Con movimientos torpes se llevó una mano al rostro; el sudario resbaló y sintió frío, fue cuando recordó que estaba desnudo. Se incorporó despacio, hasta quedar sentado sobre la loza helada. Si había despertado era porque lo previsto había sucedido. Ahora tenía que esperar, estaba escrito que irían por él
De repente, un sonido: pequeñas rocas que parecían desprenderse del techo de la cueva. Se quedó inmóvil; había pasado por lo peor, ¿qué más daba que todo se empezara a desmoronar justo ahora? Pronto sería liberado y una nueva era comenzaría para la humanidad.
Otra vez ese sonido. Luego algo cayó al piso y una brisa tibia e inexplicable le llegó de alguna parte. Era extraño, había elegido esa cueva precisamente porque era fría y silenciosa, ideal para mantener el cuerpo en buenas condiciones hasta que despertara.
Una vez más esa brisa, pero más cerca.
De repente, un olor fétido le dio de lleno en el rostro y un par de ojos sanguinolentos se abrieron. En ellos vio la indecible maldad. Una luz fosforescente fue encendiéndose poco a poco, dejando ver el contorno de lo que había delante de él.
Con las alas abiertas, el enorme murciélago, alto como un hombre, sonreía dejando ver una hilera de afilados dientes.
El mal nunca descansa, pensó. Estaba a punto de ordenarle que desapareciera en nombre del Padre, cuando el ser movió con rapidez una de sus garras y le seccionó la garganta.
Cuando las mujeres entraron él no estaba.
Había resucitado, tal como se los anunciara el desconocido que las detuvo en el camino, y que dijo ser un ángel enviado a dar la buena nueva.


Este micro forma parte del especial de Semana Santa del blog Vuelo de Cuervos.
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1 comentario:

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"La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos."


José Saramago