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Borremos el Racismo del Lenguaje

miércoles, 17 de octubre de 2012

EL CONTRATO




Rápido, no hay tiempo. Se acerca la hora, debe hallar un escondite. Entra corriendo a la pensión, jadeando sube de a dos los escalones que llevan a su pieza. Siempre mirando hacía atrás, cerciorándose de que nadie viene tras él, intenta abrir la puerta de su cuarto y se le caen las llaves. Lanza una maldición, la escasa luz del corredor apenas le permite ver algo en el piso. Se arrodilla, al borde del llanto, gatea de aquí para allá buscando la maldita llave. El sudor le cubre la cara y se confunde con las lágrimas histéricas que comienzan a brotar de sus ojos. Al fin la encuentra y, otra vez, intenta que sus dedos temblorosos logren hacerla entrar en el ojo de la cerradura. Entra y cierra de un golpe, con todos los cerrojos que posee. Se apoya en la fría madera y no puede evitar el gesto de desesperación que acompaña el llanto, ahora incontrolable. Es la hora, ya no queda tiempo. Corre hacía la mesa de luz y abre el cajón con violencia. Allí está lo que lo condena: el maldito contrato por el que vendió su alma. Sentado al borde de la cama su cuerpo se convulsiona por los espasmos del llanto y la desesperación. Se levanta resuelto, limpiándose la cara con el dorso de la mano. Mira en torno, buscando un lugar donde esconderse de lo que viene. Debe haber alguna forma de salvar el pellejo, debe haber un atisbo de esperanza. Si pasa la noche estará a salvo. Su mirada se detiene en el closet de dos puertas, por un momento se siente un niño, pero no es un juego. Sin pensarlo dos veces se mete adentro y se acurruca, abrazado a sus piernas, como hacía cuando era pequeño y se escondía de los cocos. Intenta calmarse, respirar con más suavidad, para acallar cualquier sonido que pueda alertar al verdugo cuando llegue por él. Vuelve a la cruda realidad y ahoga un gemido. Maldice ese día, diez años atrás, cuando se le ocurrió negociar con el diablo.


Mayo 2012 Safe Creative #1210172524795


Con este micro participé, sin éxito, en el certamen de microrrelatos fantásticos organizado por miNatura

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"La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos."


José Saramago